carta blanca

Papel blanco, una nueva página.
¿Pero por qué tiene que ser blanca? ¿No puedo tener una página de otro color en mi vida? ¿Y si una nueva página significa tener papel amarillo o rosa? Por un lado… Creo que lo importante es que no se trata de una página pre-escrita y pre-rellenada, con esas frases en las que hay que rellenar los espacios en blanco marcados por los puntos. “Me casé con…”, “Tuve un hijo llamado…”, “Compré una casa en…” y así en adelante. Bueno, lo importante es que la página no tenga filas y cuadros en los que haya que seguir un determinado orden, una determinada línea o una determinada altura y encajar en la casilla sin que parezca que se “sale de la norma”. Lo importante es que la página esté limpia, lista para ser experimentada, grabada y usada.
Una nueva página o un nuevo papel no debe tener un color predeterminado. Debería cambiar, mutar con las estaciones y el sol, con los olores y nuestros pensamientos. Son las emociones las que deben llenar el espacio de la página, que nunca debe estar vacío. Debe ser plena e irrepetible, debe ser indeleble e irresistible. Debe estar lleno de frases inacabadas y de dudas, de pausas y de desesperación, de tanto amor expresado en las formas más variadas y extrañas de este universo.
Ahora toma una página en blanco, no la juzgues por su color o forma, y llénala de vida.